

En la isla nos esperaba David, amigo de Ramón, que iba a hacer de anfitrión y guía perfecto durante nuestra estancia de tres días en Gran Canaria.


Más tarde, llegamos a un pueblo (pudiera ser Galdar o Arucas...) donde había una exhibición de motos de distintas épocas y paramos a tomar el vermouth.


Para comer hicimos parada en otro pueblo donde dimos buena cuenta de una variada selección de pescados de la región.





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Al final, el Rayo perdió 2-1 pero el resultado era lo de menos. Cada vez me daba más cuenta quye la razón de venir era más por conocer la isla que por ver un partido de fútbol.

Para cenar nos fuimos a un Ristorante italiano. El plato que triunfó fue, si mal no recuerdo, los gnoccis. Riquísimos!

Después de cenar cogimos el coche y nos fuimos a la zona sur de la isla, concretamente a la archiconocida y turística Maspalomas, donde teníamos reservado el alojamiento.


Al día siguiente pudimos ver en su esplendor las instalaciones de los Bungalows "El Palmeral", un sitio muy recomendable calidad/precio.


Llegó el momento de irnos a la playa. Esa semana en Madrid fue bastante intensa en cuanto a una ola de frío siberiano que atravesó la península. Sin embargo nosotros campábamos a nuestras anchas en bañador y chancletas y con temperaturas más propias de agosto.





Luego nos subimos a las famosas dunas de Maspalomas a hacer un sinfín de posados, videos y books varios.







Y así llegamos a la última cena de nuestro periplo. Al día siguiente teníamos que madrugar ya que nuestro avión partía prontito rumbo de nuevo a la capital.







































