El finde pasado, y aprovechando que Azu tenía sábado y domingo libres, nos desplazamos a Salamanca a visitar esta hermosa ciudad universitaria.
Llegamos el viernes por la noche sin mucho tráfico -se agradece, sobre todo cuando tienes que coger la carretera de A Coruña-.
Después de dejar las cosas en el hotel nos fuimos prestos al centro ya que teníamos un hambre atroz y nos habían comentado que las tapas o pinchos en la ciudad charra son de las de toma pan y moja.
Después de pasar por algunos sitios curiosos, llegamos a la famosa plaza mayor, iluminada en todo su esplendor.

[Y tú, dónde compras?]


A Azu le habían recomendado varios sitios para cenar a base de tapas y esa noche nos fuimos principalmente a uno y luego a otro para rematar la faena.
En el primero, la primera impresión fue de agobio ya que estaba hasta los topes y no te podías prácticamente mover y menos, acercarte a la barra. Nos tendríais que ver en segunda fila, cada uno con las dos manos ocupadas con la cerveza y la tapa, dos abrigos y ninguna mano para coger el tenedor y pinchar en el plato. De locuraaaaaaa.
Al final, después de esperar unos 10 minutos, conseguimos acceder a la barra y allí nos sentamos. A partir de ese momento cayeron tres cervezas en menos de media hora y otras tantas tapas (tortilla rellena, morcilla picante de Zamora...). Teníamos un contentillo que no veas... y encima estábamos disfrutando como enanos.

[Patatas mareadas y tortilla rellena]
En el segundo local tomamos sólo un pincho ya que estaban cerrando cocina. De ahí nos fuimos al hotel a descansar y reposar de todo lo comido.
El sábado nos levantamos descansados y con las pilas a tope y nos fuimos a desayunar cerca del hotel. El pan de las tostadas no tenía nada que ver con el que compras en Madrid. Estaba crujientito y lo más importante, SABÍA A PAN.
Esa mañana tocó visita de la ciudad. De camino nos encontrábamos carteles que nos dejaban perplejos.

[No era ningun Club ni Pub ni nada de eso eh? Era un bar de los de toda la vida]

[La famosa Casa de las Conchas]

[Patio interior]

[Gárgola... Así se me quedó la cara cuando el Rayo esa tarde falló un penalty en el m. 91 para llevarse la victoria en Tarragona]

La verdad es que hacía más frío de lo que el termómetro indicaba y eso era porque corría un vientecillo de los de ponerse la bufanda y meter la nariz
Después de una mañana agotadora nos fuimos a tomar unos vermouths y unos ricos pinchos a las tabernas de los alrededores de la Plaza Mayor.
Por la tarde retomamos el planning del viaje y continuamos con las visitas. Esta vez tocaba la Universidad y algunas iglesias como la de San Esteban.
Por la tarde retomamos el planning del viaje y continuamos con las visitas. Esta vez tocaba la Universidad y algunas iglesias como la de San Esteban.
A eso de las 17:30 nos fuimos al hotel (lo teníamos a menos de 10 minutos andando desde el centro) para echarnos la siesta. Yo intenté sintonizar el partido del Nastic contra el Rayo en la tv (lo echaban por las autonómicas) pero no fue posible y lo escuché por la radio hasta que me quedé roque.
Ya por la noche nos fuimos a una conocida zona de tapas en la calle Van Dyck a ver el partido del Real Madrid contra el Racing pero mejor hubiese sido no haberlo visto porque vaya tostón!
Al día siguiente, domingo, finalizamos recorrido rematando la faena visitando la Catedral (impresionante por fuera y por dentro) y alguna otra cosa más.























































